Urbanismo

“Sventramento” urbano: La Ronda del Mig

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A día de hoy no exagero si digo que la construcción de la Ronda del Mig de Barcelona ha sido un desastre.
Esta vía, que se construyó en los años setenta a modo de autopista con el fin de aligerar el tráfico de la ciudad y facilitar la rapidez en los desplazamientos, supuso un coste económico y social brutal que afectó directamente -debido a las expropiaciones- a unas 22.000 personas. Unas expropiaciones en las que el Ajutament de Barcelona pagó a los propietarios un 25% del valor real de sus inmuebles y, no solo eso, sino que dejó en manos de especuladores el espacio sobrante de la vía, es decir los laterales, en los cuales se levantaron enormes edificios pantalla que además de afear el entorno potenciaban la contaminación acústica generada por los vehículos.
En cuanto al coste social hay una parte no valorable en cifras: la Ronda del Mig partió por la mitad los barrios de Sant Gervasi, Gràcia y Sants.
 
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Pero la Ronda no es igual en todas partes. En Gràcia y Sants, donde la población era más humilde, la vía medía -y mide- 50 metros de ancho mientras que en Sant Gervasi el ancho es de 30, haciendo que su aspecto sea más humano.
Lejos de solventar el problema del tráfico, motivo por el cual años más tarde se tuvo que construir la Ronda de Dalt, los vecinos se encontraron con una vía rápida sucia y ruidosa que condicionaba su vida de barrio.
Un gran ejemplo de ello es la plaça Lesseps. Antiguamente este espacio era la plaza más grande de Gràcia, un espacio idílico con árboles, masías y la todavía conservada iglesia dels Josepets. La Ronda del Mig la dividió en dos partes y no ha sido hasta que la presión ciudadana ha exigido el cubrimiento de diversos tramos de la Ronda, cuando la plaza ha retomado su esencia de espacio público gracias a su transformación en un lugar peatonal con terrazas y árboles. Un cambio que ha tardado muchos años en finalizarse pero que hoy podemos disfrutar, algo que me genera esperanza sobre el futuro tras las obras de la plaça de les Glòries.
Exposiciones guiadas barcelona en viuAlgo más a destacar de esta transformación es la biblioteca pública Can Fusté, un equipamiento situado en un edificio moderno con mucha luz y un café con terraza donde ir a leer o a tomar algo. Un espacio más ganado a los automóviles.
Ha sido bajando de la Fundació Rocamora, después de una de las exposiciones guiadas por Barcelona que realizo, cuando he podido reflexionar sobre el tema, al darme cuenta que la Ronda también aisló barrios colindantes como el Putxet, donde la gente solía ir a veranear a sus torres y jardines.
En una ciudad tan grande como Barcelona existía el espíritu de barrio. La gente tenía ese sentimiento de pertenencia y se tejía una estructura social unitaria alrededor. La Ronda del Mig fue una línea de “sventramento”, de desgarre, que rompió esa comunión propiciando el desplazamiento de muchos vecinos, el cierre de comercios, etc… Un desgarro profundo que a día de hoy se pretende parchear.

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