Historia de Barcelona

Cervantes: 400 años

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Este año se cumplen 400 años de la muerte de Miguel de Cervantes, ocurrida en 1616, casualmente el mismo año en que también murió otro celebérrimo genio de la literatura universal como William Shakespeare. En todo el mundo, en especial en los países de habla hispana pero también en las ciudades en las que existe una sede del Instituto Cervantes como por ejemplo Berlín, se han programado multitud de actos y celebraciones conmemorativas para honrar al autor de Don Quijote de la Mancha. Pero hay un lugar, muy cercano, en el que no se hará nada. Sí, hablamos de Catalunya. Y en concreto Barcelona.
Además de ser uno de los escenarios de la segunda parte del libro, Cervantes en el antepenúltimo capítulo elogia a la ciudad y sus habitantes afirmando que Barcelona es “[…]archivo de cortesía, albergue de extranjeros, hospital de pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza única.[…]”
 
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Pero no solamente lo hace en El Quijote sino que también se deshace en alabanzas en otras obras como Dos doncellas o Los trabajos de Persiles y Sigismunda en las vuelve a definir la ciudad como “[…] honra de España, temor y espanto de los circunvecinos y apartados enemigos, regalo y delicia de sus moradores, amparo de los extranjeros, escuela de caballería, ejemplo de lealtad y satisfacción de todo aquello que de una grande, famosa y rica y bien fundada ciudad[…]” y por si fuera poco habla de “[…]Los corteses catalanes, gente enojada terrible, y pacífica suave; gente que con facilidad dan la vida por la honra y por defenderlas entrambas se adelantan a si mismos, que es como adelantarse a todas las naciones del mundo. […]”
 
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Es conocido también que el propio Miguel de Cervantes visitó la ciudad condal en busca de una editorial, ya que en el siglo XVI era una ciudad muy activa culturalmente en la que se editaban numerosas obras humanistas. Pero no se trataba de una ciudad nueva para el, ya que desde aquí embarcó para luchar en la batalla de Lepanto, en la que quedó tullido. Uno de los barcos que partió hacia esta batalla naval contra el Imperio Otomano fue la galera real de Don Juan de Austria, de la cual se expone una réplica a tamaño real en el Museu Marítim de Barcelona.
Todos estos parecen motivos suficientes como para vincular Barcelona con estas celebraciones, pero la realidad no es así.
Entendiendo la coyuntura política actual de Catalunya, no es de recibo instrumentalizar la cultura hacia ningún bando. La Historia tiene luces y sombras, y a veces parece que solo queremos ver las sombras. Pero si hay una cosa clara en todo esto es que si negamos nuestro pasado solamente nos hacemos daño a nosotros mismos.

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